ATAMAÑUK, UN VERDADERO EJEMPLO DE VIDA

Es doble campeón sudamericano de remo y cabo primero de gendarmería. Su historia es por demás conmovedora. Fue recibido en General Rodríguez por el intendente Kubar.

Ariel Atamañuk es cabo primero de gendarmería. En 2015, un gesto heroico de su parte en un accidente, evitó una mayor tragedia cuando trasladaba a 34 de sus compañeros, pero lo privó de sus piernas. Su esposa es Rosana Cabrera, también gendarme, estaba en una misión de paz con los Cascos Azules de Naciones Unidas en Liberia.

Oriundo de Misiones, pasó a visitar familiares en Rodríguez oportunidad aprovechada el intendente Darío Kubar y el contador Cristian Brilloni para saludarlo y compartir su ejemplo de vida y superación, siendo un representante de gendarmería e integrante del Seleccionado Argentino de remo, ubicado entre los mejores del mundo. Posteriormente visitó la Radio Municipal.

El joven Ariel Atamañuk, de 34 años, desde hace una década se encuentra radicado en Jesús María, provincia de Córdoba. Cuando desarrollaba tareas en la fuerza como chofer de un micro, ocurrió el terrible accidente.  En el ómnibus viajaban 34 integrantes de gendarmería con destino a Río Ceballos, allí desarrollarían tareas en las inundaciones.

En momentos en que un camión se cruzó de carril enfrentándose al micro,  Ariel maniobró logró para evitar un desastre mayor. Salvo casi todas las vidas excepto una, la de su compañero y amigo José Olmedo y perdió sus piernas.

A pesar de sus profundas heridas, sobrevivió en terapia varios días. Al tiempo, su esposa Rosana volvió de una misión de paz en África y se quedó con Ariel.

Las fuerzas y voluntad de salir adelante no se hicieron esperar y pronto hizo contacto con el Kayak, se sintió cómodo, “empecé porque me servía muchísimo en la rehabilitación, con las posturas, el brazo, la cadera. Y seguí. Después tuve la posibilidad de entrenar con el equipo nacional, que hizo una pretemporada en el Lago San Roque. Ahí mi profesor y el de la selección me dijeron que podía llegar a tener frutos si profundizaba mi entrenamiento y mi aprendizaje. Pero jamás me imaginé que iba a ser tan pronto” señaló Atamañuk en una entrevista. “A mí el deporte no me cambió la vida, pero sí me dio un condimento distinto”.

El suboficial en un año y medio de entrenamiento y dedicación en la disciplina,  tiene dos participaciones mundialistas y ya ganó dos sudamericanos de remo. Un verdadero ejemplo de vida.

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