EL PUEBLO LE DIJO NO A LA REFORMA

En medio de la sesión y luego de los disturbios que hubo en Capital federal, miles de vecinos de Hurlingham, Morón, Ituzaingó y Merlo salieron a reclamar a las calles en contra de la reforma previsional que se terminó aprobando.

Si hay algo de lo que está acostumbrada Argentina es a no tener diciembres tranquilos. Y el revuelo que se armó por la Reforma Previsional suma un capítulo más a una triste historia que termina (como siempre) perjudicando a los más vulnerables.

Mientras casi 250 diputados debatían si debía ser aprobada o no una ley que se preparó tan poco tiempo, afuera del congreso había aproximadamente 300 mil personas que se unificaban en un grito: “No a la reforma”.

Sin embargo, lo grupos violentos (minoría de manifestantes y fuerzas de seguridad) fueron los que se llevaron las portadas de los diarios, los flashes de las cámaras y las miradas de todos los argentinos que siguieron la marcha por televisión.

Durante horas nos mostraron como los gases y las balas de gomas copaban el terreno por un lado, mientras que las armas ‘tumberas’ y las piedras lo hacían por el otro. La batalla campal que había comenzado el jueves pasado con la gendarmería desvirtuaba el verdadero pedido masivo del verdadero pueblo.

Cacerolazo en Hurlingham
Cacerolazo en Ituzaingó

Ya entrada la tarde noche la calma volvió a las calles de capital federal, pero no sería el final de un reclamo legítimo, ya que de a poco las cacerolas empezaron a sonar en distintas ciudades y barrios.

Allí es donde aparece el protagonismo de Morón, Merlo, Hurlingham e Ituzaingó, que entre tantos otros puntos del país se sumaron a reclamar en contra de la reforma previsional y tributaria.

En Morón, la gente se conglomeró en frente al palacio municipal; en Ituzaingó, el punto neurálgico fue la Plaza 20 de Febrero; los vecinos de Hurlingham hicieron lo propio en la Avenida Roca e Isabel La Católica; mientras que en Merlo, la manifestación se realizó en la plaza Néstor Kirchner, frente a la estación de trenes.

La gente se juntó sin banderas políticas y en paz (aunque también se registraron detenciones y represiones) dejando en claro la postura de un pueblo despierto.

Pero la costumbre de pasar un nuevo diciembre intranquilo se terminó de confirmar alrededor de las 7 de mañana del martes, cuando 127 diputados le dieron la aprobación a una ley que recortará el presupuesto jubilatorio. Y eso nos duele a todos.

Marcos Frangella

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