REDES SOCIALES, DE MAL EN PEOR

En un año ya complicado, las cosas siguen empeorando para Facebook y Twitter, dos de las redes sociales más populares del mundo.

Hace ya un tiempo mencionamos a Facebook y el desastre con Cambridge Analytica, en el cual la información privada de muchísimos usuarios se vio comprometida. Por si el escándalo no hubiera sido suficiente, las demandas no tardaron en llegar, complicando aún más la situación. Luego, las noticias falsas llevaron a numerosos casos de violencia, otro asunto más que Mark Zuckerberg debió afrontar. Sin embargo, las malas noticias siguen.

Esta semana, Facebook anunció que la cantidad de usuarios diarios en Europa cayó de 282 millones a 279, un número que, si bien puede parecer chico para nosotros, representa una inmensa pérdida para la empresa. A su vez, Zuckerberg anunció que la red social ya no crecía en Canadá y Estados Unidos, dos de los lugares más lucrativos para la compañía debido a sus grandes inversiones en publicidad.

Los números cada vez favorecen menos a Facebook: además de las inmensas pérdidas que está teniendo a causa de las numerosas demandas, Zuckerberg ha dicho que está invirtiendo tanto en seguridad para la plataforma que su rentabilidad se ve seriamente afectada.

Twitter también sufrió pérdidas. Dos días después del anuncio de Zuckerberg, la exitosísima plataforma anunció que sus usuarios activos al mes cayeron de 336 millones a 335. Según los representantes de la empresa, esto se debe en parte a los esfuerzos de la compañía en otorgar a la red social mejoras a largo plazo en términos de calidad.

Además de las pérdidas en usuarios, Twitter también ha sido objeto de polémica, tras numerosas campañas de odio organizadas a través de la red social, en contra de políticos, activistas, y otros asuntos. Incluso el presidente de los Estados Unidos ha causado polémica en la red social, con sus numerosas amenazas a inmigrantes y otros países, insultos a las mujeres, y mucho más.

El futuro de estas plataformas es incierto. ¿Podrán mantenerse a flote? ¿Cómo afectaría a la sociedad el potencial fracaso de las mismas? ¿Habrá un reemplazo mejor, o terminará siendo lo mismo a largo plazo?

Por Martín Diaz

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