SEMBRAR CAOS: NEGOCIO RENTABLE EN LO INMEDIATO PERO UNA MUY MALA IDEA

La aparición sin vida de Fabián Gutiérrez el pasado sábado, reavivó una peligrosa práctica por parte de lo más rancio de la peor parte de la política. El ex secretario de Cristina Fernández de Kirchner había declarado como testigo arrepentido en la causa que se denominó de “los cuadernos de la corrupción” o “fotocopias de los cuadernos”.

En cualquiera de esas versiones, Gutiérrez, que fue hallado al día siguiente de su desaparición en Santa Cruz, no llegó a la trascendencia que todos suponían para una persona tan ligada al kirchnerismo y durante tantos años.

La situación actual de la Argentina, tras más de un centenar de días de aislamiento estricto, una economía que no hizo más resentirse sumida por la irrupción de una pandemia que dejó en evidencia montones de problemas estructurales y otros que el Gobierno de Cambiamos se encargó de potenciar, son un cóctel explosivo que exige la mayor responsabilidad y predisposición por parte de los actores políticos y, porque no, de nuestra sociedad toda.

Claro que al ala más dura y combativa de Cambiemos, que encabeza Patricia Bullrich y cuenta con los aportes de Fernando Iglesias, el Twittero Iñaki y algunos periodistas, le pareció una buena estrategia la de socavar la estabilidad de un gobierno que prácticamente no ha podido gobernar y solo se ha dedicado a timonear, hasta acá con muy buenos resultados en materia de salud, en medio de una tormenta mundial llamada Covid-19.

El ataque a la política económica que busco instalarse mediante la afirmación de que, el de Alberto Fernández, era un gobierno de infectólogos (la famosa “infectadura”) se desactivó por los propios. Las apariciones en consonancia del ministro de salud porteño y hasta el propio Horacio Rodríguez Larreta dejaron en evidencia la maniobra. El camino elegido, era el más acertado.

Otro de los factores que logró dejar atrás uno de los tantos intentos fue la causa que investiga el espionaje ilegal durante el gobierno de Mauricio Macri. La innumerable cantidad de periodistas y funcionarios de alto rango del mismísimo PRO, que aparecieron con teléfonos “pinchados”, y la detención de ex funcionarios ligados al entonces presidente fueron demasiado para seguir por esa vía y se refugiaron en la trinchera Su hábitat natural, el de las Redes, les resulta el más cómodo.

Hablar de economía en sí también implicaba ahondar sobre la política fallida del macrismo y tampoco suponía una salida inteligente para volver a poner en el ojo de la tormenta al actual gobierno.  Sería reconocer propios errores y un desfile de nombres que estuvieron manejando los destinos financieros del país con una suerte errática. Entonces, el fallecimiento de Gutiérrez apareció para sacar a relucir, una vez más, lo peor: la utilización de la muerte para sacar un rédito político.

Con unos reflejos envidiables, Cambiemos dejó entrever en un comunicado que se trataba de “un crimen de extrema gravedad institucional” y exigían que la causa “pase a la órbita de la Justicia federal”. Además, pidieron que “no haya familiares de la vicepresidenta Cristina de Kirchner en el proceso” de investigación. En referencia a la fiscal del caso, Natalia Mercado, hija de Alicia Kirchner.

LA PANDEMIA COMO OPORTUNIDAD ¿QUÉ MODELO DE PAÍS QUEREMOS?

También rápidamente, hubo gobernadores como Rodolfo Suárez (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy) que consideraron apresurado el documento. Ricardo Alfonsín condenó públicamente el comunicado: “No todo vale, ni en la vida ni en la política. Actitudes como estás, son más que preocupantes”, expresó el radical quien además catalogó al escrito como una “deshonra a la UCR”.

A esas alturas, el daño ya estaba hecho. Una vez más, cierta parte de la sociedad se irá a dormir con la sensación de falta de justicia, de que hay un gobierno capaz de cualquier cosa para silenciar a quienes lo denuncien.

Casi al mismo tiempo, se publicó una solicitada firmada por más de 300 periodistas en donde se ponía en duda la libertad de expresión y Juanita Viale, que reemplaza a su abuela Mirtha Legrand, se preguntó si Alberto Fernández podrá culminar su mandato. Hay que decir que la actriz mamó rápidamente el concepto del programa y, con la ayuda de varios de sus invitados, consiguió que no extrañen a la diva de los almuerzos.

Como si fuera poco, y casi como si fuese guionado, días atrás, el ex gobernador de Mendoza, actual Diputado y Presidente del Comité Nacional de la UCR propuso que su provincia se separe del resto del país.

También se buscó “empardar” la utilización de la muerte de Gutiérrez con la de Santiago Maldonado, quien fue encontrado 78 días después de haber sido visto por última vez en medio de un operativo de la Gendarmería (en el mismo lugar que fue revisado una y otra vez), para “demostrar” que también se usó políticamente en aquel entonces pero los datos e investigaciones terminan echando por tierra esa afirmación.

El fogoneo, la invitación a la inestabilidad, la instauración del odio como un factor político permitido, la incontinencia y la sed de fracaso que han intentado sembrar parece ser una estrategia macabra que en lo inmediato promete buenos resultados para quienes hoy quedaron fuera del Poder pero puede llegar a dejar un terreno ingobernable y hostil en el mediano y largo plazo. Tanto para el peronismo, si continúa más allá de 2023, como para Cambiemos.

“Quien siembra vientos, cosecha tempestades”, reza un refrán popular. Y eso no es un buen negocio. Para nadie.

Por Christian Basile 

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