EL DT QUE UNE EL FÚTBOL, LA SALUD MENTAL Y EL ROCK

Dialogamos con Matías De Cicco, quien además de ser el entrenador de Ituzaingó, es psiquiatra. La salud mental de los jugadores, la influencia de la pandemia en general y su pasión por el rock, fueron algunos temas. 

En el fútbol, estar bien físicamente es sólo una de las claves, la otra es la mente. Sector Prensa entrevistó a Matías De Cicco, director técnico de Ituzaingó, quien además es psiquiatra. Cómo se trabaja la salud mental del jugador de ascenso, la depresión en los mismos, la importancia del área psicológica en un plantel, entre otros. Por otra parte, también analizó el presente del León y el efecto de la pandemia en la población. 

SP: – ¿Cómo se evita que una persona caiga en depresión? ¿O es algo que, en lugar de evitar, hay que impedir que avance? 

MDC: – La depresión es una enfermedad que uno no puede evitar caer o no. Es una enfermedad física, fisiológica, que tiene que ver con los neurotransmisores del cerebro. Por una serie de circunstancias y, obviamente que acompaña esa posibilidad que uno tiene como predisposición física, se puede desarrollar la enfermedad. Lo que se puede hacer es detectarlo o, una vez que uno ve síntomas, darle una ayuda para que pueda consultar a un especialista. Se pueden tener signos de alarma, aprender; más allá de cualquier médico, saber de qué se trata para buscar ayuda si se detecta. Una vez que eso se diagnostica, se confirma, se recibe un tratamiento que es acompañado entre terapia y medicación. Después de un tiempo de transitarlo, se puede curar y quizás, no volver a tener o repetir y tener algunos episodios de depresión en la vida. Hay distintos grados, además de depresión, se pueden tener otros síntomas de acuerdo a la personalidad de cada uno. 

– ¿Cómo crees que puede afectar tener que pasar por un aislamiento como el de 2020? 

– Creo que no afectaría tanto como en el 2020, porque ya pasamos por esa situación, no es nueva. Pero, está claro que hay mucha gente a la que no le hace bien y siempre trae alguna consecuencia. En 2020 era la primera vez que nos tocaba enfrentar una situación como esa. Pero puede traer alguna consecuencia, sobre todo en la gente adulta que necesita ayuda o compañía, como para poder hacer cosas habituales. Y el no poder salir, le genera mayores inconvenientes o daños que a alguien más joven. También a los chicos los afecta bastante, porque pierden esa posibilidad de relacionarse con sus pares. Todo pasa de alguna forma por la virtualidad, que por suerte la pueden tener, sobre todo los adolescentes. 

– Tanta virtualidad, ¿puede ocasionar problemas en los más chicos para sociabilizar? 

– Creo que, como todo, si no es un exceso, que el chico está entre 15 y 20 horas encerrado con la tecnología, los juegos y redes sociales, pierde la posibilidad de establecer los vínculos personales. Esto no tiene que ver con no poder hacerlo, sino como son, que uno siente y como habla. Ahora, si la virtualidad es parte de la vida y ocupa una porción de ella, que es habitual hoy, ese acceso existe y va a seguir, mientras sea en una medida necesaria y funcional, no tiene porque generar un problema. Desde ese lado, creo que también tiene cosas positivas. Por ejemplo, ver a sus amigos en un momento donde no se puede salir. 

– ¿Cómo se trabaja lo mental después de una derrota o mala racha? Hablo de jugadores como de cuerpo técnico. 

– Nosotros hacemos un trabajo general, no es que trabajamos de acuerdo a como sale el partido. Cuando vos venís trabajando desde un primer momento los aspectos que tienen que ver con el juego, con la posibilidad de ganar o perder, lo motivacional, la cohesión del equipo. Esto de que se hayan dado tres derrotas seguidas, ha hecho que tengamos que esforzarnos para salir de eso y tratar de conseguir una victoria, pero también evaluamos lo que hicimos hasta ahora, y como lo hicimos. Eso nos deja tranquilo. Con respecto al cuerpo técnico, no lo vivimos de esa manera. Sabemos que son las reglas del juego, y que, si uno pierde muchos partidos, el fusible seamos nosotros. 

– ¿Tuviste algún jugador que pase por un momento depresivo en algún equipo? 

–  No, por ahora no me ha tocado vivir una situación con un jugador con esa afección. 

– ¿Este párate sirvió para trabajar algunos aspectos del equipo? 

– Si, tener tiempo nos da la posibilidad de poder trabajar con más detalle, más que cuando está en la competencia. Estamos corrigiendo aspectos como tener mayor efectividad, y también trabajar lo defensivo para estar más seguros y atentos. También, venimos buscando mayor volumen de juego, rapidez, y este tiempo nos da esa posibilidad. 

– ¿Crees que Ituzaingó puede revertir la situación y volver a la cima? 

– Estamos a cuatro puntos, faltan 18. Además, tenemos que jugar con los dos de arriba, Dock Sud y Central Córdoba. En esta etapa, estos partidos son finales que van a definir si se puede pelear por el objetivo o no. 

– ¿En el ascenso se debe trabajar en mayor medida con la salud mental de los jugadores? ¿Es igual que en Primera División? 

– Hay una diferencia que tiene que ver con la estructura de los clubes y los departamentos dentro de los mismos. Vos en Primera, tenes el Departamento Médico en casi todos los equipos. Más allá de los kinesiólogos, o por ahí psicólogos, hay médicos clínicos o traumatólogos, ellos saben y pueden ver otras cosas. No en todos los equipos hay un psiquiatra, pero si un psicólogo. En el ascenso no hay. La presencia de los psicólogos no es habitual, por lo general hay un coach, pero no un profesional de la salud mental. 

– Antes de llegar a la primera de un club, ¿el futbolista ya debe tener un apoyo psicológico? 

– Sería lo ideal, que en todas las categorías formativas haya un psicólogo o algún tipo de atención en ese sentido. Cómo llegan los jugadores a Primera, de ayudarlos en el proceso y darles herramientas para afrontar las diferentes etapas que transitan. Debería ser un aspecto fundamental. 

– ¿Tuviste un programa de rock? ¿Tenes banda y canción preferida? 

– Era un programa que hacía con dos amigos, tenía que ver con poder charlar del lado B de la vida, cuestiones cotidianas. A lo que también, por gusto y tiempo de escucha, tratábamos temas que tenían que ver con las bandas, de donde venían y que hacían. Pero éramos aficionados. Un hobbie que se convirtió en un programa. Mi banda es Pink Floyd, el tema Pigs. 

– ¿Qué pensás de la persona que crítica por un rendimiento o que el jugador no hace lo que desea, sin saber que detrás puede haber una persona con problemas? ¿Cómo repercute esto en el futbolista? 

– El fútbol en sí, engloba muchas partes de nuestra cultura a nivel general. Es un espacio donde se juegan un montón de aspectos, más allá de lo deportivo. Es un medio donde uno expresa o expone muchas cosas que no tienen que ver con el juego en sí, sino hasta con problemas personales de cada uno, por momentos. Pero encuentran en ese lugar, un momento para canalizar esas cosas. El fútbol en sí, es un ambiente muy hostil, siempre se está bajo la lupa, se tiene que rendir y ser el mejor, el ganador. Bajo esos conceptos es muy difícil sostenerse, no es la habitualidad, nadie en su vida cotidiana pasa de éxito en éxito, todo lo contrario. Uno se la pasa luchando para alguna vez tener un éxito en la vida. Desde ese lado se exige demasiado, se pone al jugador en un lugar que no le corresponde, y durante tanto tiempo termina creyendo que es así. Después hay que hacerle entender que no lo es, tiene que desandar el camino.

Por: Ezequiel Olivera

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