Detuvieron al presunto líder de la banda que robó $31 millones en una importadora de Ituzaingó
Tras una investigación que incluyó el análisis de cámaras y el rastreo de teléfonos robados, la DDI Morón arrestó en Merlo a un hombre acusado de encabezar el millonario golpe contra el comercio Kiran Import.
Un hombre de 30 años fue detenido acusado de liderar la organización que protagonizó un millonario robo en el comercio Kiran Import, uno de los locales más concurridos de Ituzaingó. El operativo fue llevado adelante por personal de la DDI Morón en una vivienda de San Antonio de Padua, partido de Merlo, en el marco de una causa por robo agravado.
El asalto ocurrió el 28 de noviembre, poco antes de las 3 de la mañana, cuando al menos tres delincuentes llegaron al lugar a bordo de varios vehículos. Dos de ellos ingresaron al comercio tras trepar por el techo y romper parte de la estructura metálica, mientras un cómplice permanecía afuera como apoyo logístico. Del interior sustrajeron una suma cercana a los 31 millones de pesos, además de teléfonos celulares y computadoras portátiles que estaban a la venta.
La investigación estuvo a cargo del fiscal Marcelo Tavolaro, quien contó con registros fílmicos que captaron tanto el ingreso como la fuga de los sospechosos. Un dato clave surgió cuando uno de los celulares robados fue activado horas después por un hombre que afirmó haberlo adquirido sin conocer su origen ilícito. Ese elemento permitió avanzar en el entramado de la banda.
El relevamiento de cámaras públicas y privadas en Ituzaingó y Merlo permitió identificar tres vehículos involucrados en la logística del golpe: un Citroën C3 blanco, una camioneta Kangoo y un Volkswagen azul. A partir del cruce de información telefónica y de los movimientos detectados, la Justicia ordenó allanamientos simultáneos que derivaron en la captura del presunto cabecilla.
El detenido quedó a disposición judicial y será indagado en las próximas horas, mientras que otros dos sospechosos ya identificados permanecen prófugos con pedido de captura. En paralelo, el hombre que tenía en su poder el teléfono sustraído enfrenta una causa por encubrimiento agravado, al sospecharse que lo adquirió con fines de lucro.
