sábado, mayo 23, 2026
DestacadasSociedad

El consumo sigue en caída: bajaron las ventas en supermercados y mayoristas

Datos del INDEC reflejaron una nueva retracción del consumo masivo durante marzo. Las operaciones en supermercados descendieron 5,1% interanual, mientras que en autoservicios mayoristas la baja fue aún más pronunciada y alcanzó el 7,2%.

El consumo masivo continúa mostrando señales de estancamiento en Argentina. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las ventas en supermercados registraron en marzo una caída real del 5,1% respecto al mismo mes del año pasado, mientras que en los autoservicios mayoristas el retroceso llegó al 7,2%, profundizando la tendencia negativa que atraviesa el sector comercial.

El informe oficial detalló que, pese a que la facturación en pesos mostró incrementos nominales, estos quedaron por debajo de la inflación del período, lo que derivó en una disminución del volumen real vendido. En supermercados, el ticket promedio alcanzó los $35.817, con un aumento nominal del 25,8%, mientras que en mayoristas se ubicó en $43.954, con una suba del 19,7%.

Entre los rubros con mayores incrementos de facturación nominal en supermercados se destacaron Carnes, Panadería y productos de Almacén, impulsados principalmente por el alza de precios. En contrapartida, el segmento de Electrónicos y artículos para el hogar mostró uno de los peores desempeños del mes, con una caída nominal del 7,2%.

Los autoservicios mayoristas fueron los más afectados por la retracción del consumo. Además de la baja interanual, las ventas también descendieron 1,4% en comparación con febrero en la medición desestacionalizada. El sector acumuló una caída del 2,6% en el primer trimestre del año y evidenció un fuerte impacto sobre el empleo, con una reducción del 7,4% en la cantidad de trabajadores registrados.

Otro dato relevante del reporte fue el crecimiento del uso de tarjetas de crédito para la compra de alimentos y productos básicos. En marzo, este medio de pago concentró el 44,9% de la facturación total en supermercados, muy por encima del débito y el efectivo. El escenario refleja un consumo sostenido cada vez más por el financiamiento, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la desaceleración de la demanda interna.