LOURDES RODRÍGUEZ, UNA CHARRA QUE VINO DE SANTIAGO PARA TRIUNFAR EN EL FÚTBOL

Lourdes Rodríguez, jugadora de Deportivo Merlo, habló con nosotros acerca de su historia. El fútbol, su vida en Santiago del Estero y sus mejores momentos en las Charras, fueron algunos de los temas en la entrevista.

El fútbol femenino ha crecido mucho en el último tiempo, y la zona oeste de Buenos Aires no fue la excepción. Sector Prensa dialogó con Lourdes Rodríguez, volante de 22 años que se desempeña en Deportivo Merlo. La oriunda de Santiago del Estero, compartió su historia de vida, destacó sus mejores momentos en las Charras y el motivo de su llegada a esta parte del país, entre otros temas.

SP: – Contanos, ¿de dónde venís?

LR: – Soy de Santiago del Estero, hace cinco años vine a vivir acá, más que nada por el estudio. Actualmente estoy viviendo en Merlo, en el barrio Matera.

– ¿Te fue difícil dejar tu vida allá? ¿Extrañás un poco?

– Muy difícil, demasiado. Es dejar toda una vida allá para empezar una nueva acá. De extrañar si, todos los días extraño.

– ¿Dónde vivías al momento de llegar?

– Estuve un tiempo con una familia del corazón, amigos que me quisieron como una hija. Y actualmente, me encuentro alquilando sola.

– ¿Cuándo comenzaste con el fútbol?

– Profesionalmente, empecé hace tres años en Deportivo Merlo. Pero comencé a jugar al fútbol a los nueve años.

– ¿Cómo es el día a día de una jugadora de ascenso? ¿Deben hacer un esfuerzo en cuanto a indumentarias y viajes?

– Es un día como cualquiera. Yo, por ejemplo, y creo que la mayoría de las chicas, trabajan o atienden a su familia por la mañana. Y por la tarde, le damos lugar al fútbol. En cuanto a la indumentaria, por suerte nos están ayudando desde el club. El viaje corre por cuenta de cada una, por ahora no estamos recibiendo esa ayuda.

– ¿Qué estás estudiando? ¿Cómo llegás a Buenos Aires?

– Estoy estudiando el profesorado de educación física, actualmente estoy cursando el cuarto año de la carrera. Me vine a Buenos Aires sólo a estudiar, conseguí ese profesorado que era gratuito y me vine.

– ¿Tu familia hizo el esfuerzo para que puedas estudiar?

– Si, mucho, y eso se los quiero devolver algún día.

– ¿Jugaste en otros equipos antes de Merlo?

– Profesionalmente, no. Sólo participé en ligas santiagueñas. Merlo fue mi primer club.

– ¿Cuándo y cómo te sumaste a las Charras?

– Me sumé hace casi tres años, no tengo la fecha exacta. Arranqué el mismo año en el que arrancó nuestro director técnico, Francisco.

– ¿Cómo es Francisco Caparroz como DT?

– Es una persona increíble, muy buen DT, muy comprensivo y competitivo. Con ideas muy buenas y un buen desarrollo del fútbol.

– ¿Es difícil estudiar y mantener la cabeza en el deporte?

– Difícil no es, pero si a veces es un poco complicado.

– ¿Se te mezclaron las dos alguna vez?

– Si, muchas veces. Tenía que faltar a los entrenamientos o llegar un poquito más tarde porque tenía las prácticas docentes, y justo en el horario del entrenamiento.

– ¿En qué lugar de la cancha te desempeñas? ¿Tenés algún o alguna referente?

– Volante y enganche. Referente, me gusta mucho el juego de Juan Román Riquelme y Messi.

– ¿Cómo era la vida en Santiago del Estero? ¿Y el barrio donde vivías?

– La vida en Santiago fue muy sufrida, pero a la vez la mejor vida porque estaba con gente que amo y que me ama, con toda mi familia. El barrio muy lindo, era un barrio humilde pero con gente de buen corazón.

– ¿Por qué fue muy sufrida?

– Sufrida en el sentido de que somos una familia muy numerosa y teníamos que salir a buscar un trabajo para poder traer algo a la casa. Pero siempre la remamos.

– ¿Tuviste que trabajar de muy chica? ¿De qué trabajabas?

– No de muy chica, pero sí. Trabajaba de niñera. A la mañana iba al colegio, a la tarde trabajaba. Por suerte, nunca tuve complicaciones con el estudio.

– ¿Qué te gustó de Deportivo Merlo en lo futbolístico?

– Me gustó el grupo, la técnica y la idea de juego que nos transmite Francisco. Pero lo que más me gustó fue el grupo, la gente.

– ¿Das una mano en el Senior y trabajas fuera del club?

– Así es, trabajo en un taller de ropa y ahora estoy con el Súpersenior en la parte física.

– ¿Partido y gol que más recuerdes en Deportivo Merlo?

– Los partidos que más recuerdo, y me gustaron, fueron contra Luján y Argentino de Rosario en el estadio. Fueron partidos que sentí que jugué muy bien, que todo lo trabajado en la semana nos salió y pudimos obtener dos triunfos muy importantes. Y el gol, contra Camioneros, una jugada preparada y salió al pelo.

– ¿Siempre te incluyeron con respecto al fútbol?

– Gracias a Dios, siempre tuvieron muy buena onda con eso.

– ¿Cuál era tu club en la liga santiagueña? ¿Cómo era el nivel del campeonato?

– Jugué en varios equipos, todos eran de barrio. Llegué a Guemes y Central Córdoba, pero no jugué partidos oficiales. Lamentablemente, las ligas no tenían un muy buen nivel, sólo jugábamos cuando se podía.

– ¿Qué te gustaría que cambie el fútbol femenino de Argentina?

– ¿Para bien? Me gustaría que sea igual de difundido, televisado, que el fútbol masculino. Y que esto sea en todas las categorías, no tan sólo en la Primera División.

– Tenés a tu familia en Santiago, ¿te costó estar alejada con el tema de la pandemia?

– Si, toda mi familia está allá. Con el tema de la pandemia los extrañé muchísimo más.

– ¿Vienen disputando amistosos previos al torneo?

– Si, por suerte estamos jugando prácticamente todos los fines de semana.

– Se dieron el gusto de jugar en una cancha como la de Defensa y Justicia.

– Si, jugamos en el torneo. Pero en los amistosos jugamos contra equipos de Primera División, de nuestra categoría y de la Primera C.

– ¿Qué sensaciones les deja poder jugar en ese tipo de canchas?

– Sentimos entusiasmo, nos sentimos consentidas y que nos dan, a veces, un poco de protagonismo en el fútbol.

– ¿Con qué sueña Lourdes Rodríguez en lo deportivo y personal?

– Sueño, en lo futbolístico, llegar a jugar y defender la camiseta de la Selección Argentina, la celeste y blanca. Y en lo personal, poder recibirme y devolver un poco de lo mucho que me dio mi familia para poder estar acá.

Por: Ezequiel Olivera 

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