“ME TOCÓ VIVIR COSAS QUE A MUCHOS LOS GOLPEA Y NO SE PUEDEN LEVANTAR”

Entrevistamos a Jonathan Montans, el jugador de la Selección Argentina de amputados. El “10” de la Albiceleste, de 37 años, recordó los mundiales, su campeonato sudamericano, sus luchas contra el cáncer y otras adversidades.

Quién no soñó con vestir la camiseta de su país, llevar la “10” en la espalda y consagrarse campeón. Todo eso pudo lograr Jonathan Montans, jugador de la Selección Argentina de amputados, quien dialogó con Sector Prensa y compartió su historia de vida. El enganche oriundo de Merlo recordó sus inicios, la conquista del Sudamericano de Rosario 2018 ante Brasil, los mundiales, entre otros temas. Además, nos contó de sus adversidades y las luchas contra el cáncer.

SP: – ¿Cuándo te iniciaste en la disciplina?

JM: – Me inicié en el año 2009, con la camiseta de la Selección Argentina.

– ¿Cómo te enteraste de este deporte? ¿Fue cómo un cable a tierra?

– Me enteré por internet, yo veía que había pero acá no me salía nada. Hasta que vi que en Crespo, Entre Ríos, estaba la Selección Argentina. Llamé al número y me presenté. La verdad que siempre me apasionó el fútbol, desde los 4 años que jugaba. Esto fue lo máximo para mí. Me sirvió muchísimo para salir adelante.

– ¿Te acordás de tu primera presentación con la Albiceleste?

– Mi primera presentación fue en el Mundial 2010, acá en Argentina. El primer partido fue contra Japón. Se pudo lograr el triunfo y pude anotar un gol. Fue una experiencia hermosa. Saber que estaba cumpliendo un sueño. Vestir esta camiseta es lo máximo.

– Llevar la “10”, ¿es una responsabilidad o es algo que te genera buenas sensaciones?

– Creo que son las dos cosas, por lo que representa ese número para todos los argentinos. Grandes jugadores la han usado, y la siguen usando. Quién no soñó con tener la “10” de Argentina alguna vez, ¿no?

– ¿Cuántos mundiales jugaste? ¿Cuál fue el más especial?

– Me tocó jugar cuatro mundiales, hasta el momento. Es difícil saber cuál fue especial, todos fueron diferentes porque cuanta más experiencia vas teniendo, lo vas viviendo de diferente manera. Si tengo que elegir uno, me quedo con el del 2010, porque fue acá y lo pudo disfrutar mi familia desde la tribuna.

– ¿Qué significó el Sudamericano? ¿Qué recuerdos tenés y cómo lo viviste?

– El Sudamericano fue algo muy importante, poder lograr levantar una copa con la selección es maravilloso, se nos tenía que dar. La verdad, en los mundiales siempre estuvimos muy cerca y protagonistas, pero no se nos daba, así que el Sudamericano calmó un poco la bronca o frustración que a veces uno siente. Estábamos muy bien, no se nos podía escapar. Para mí fue especial, porque le prometí a mi hermano que iba a levantar una copa con la selección.

– Te tocó superar muchas adversidades en la vida ¿Creés que eso te forma una personalidad fuerte?

– Seguro que sí, no sé, me tocó vivir cosas que, quizás, a muchos los golpea y no se pueden levantar. Quizás eso me hizo más fuerte todavía, la vida se trata de eso, de pelear día a día, toque lo que toque. Y creo que lo más fácil es rendirse, pero también está bueno seguir peleando e intentar salir adelante. Siempre se sale. A veces, el camino que uno quiere hacer y llegar tiene muchos obstáculos, pero hay que afrontarlos y seguir luchando.

– ¿Cómo te sucedió lo de la amputación? ¿Te costó asimilarlo?

– Tuve un tumor maligno a los 14 años, no hubo otra que operar y hacer quimioterapia por un año. Al principio me costó, pero entendí rápido que era lo mejor para seguir viviendo, no había otra opción.

– ¿Cómo estabas en lo futbolístico antes de eso?

– Estaba muy bien, desde los 4 años jugaba y he pasado por muchos clubes, tres años en Argentino de Merlo y dos en Boca. Me tocó eso en el mejor momento, cuando tenía todo para ir a San Lorenzo, en donde uno en esa edad ya sabe más o menos de las condiciones. Quizás hubiera llegado, quizás no, hoy sé que pude vestir la camiseta de la selección.

– Sé que tuviste otros golpes fuertes como perder a tu mamá y tu hermano, ¿pudiste superarlo? ¿Los extrañás?

– Perdí a mi mamá de muy joven, fue durísimo para la familia. Después me tocó perder a mi hermano, muy joven, también. Son pérdidas irreparables, uno se tiene que acostumbrar a vivir día a día con el dolor. Cuesta mucho saber que no los tenés más a tu lado. Esos golpes duran para toda la vida. Creo que no lo superas, aprendes a vivir con ese dolor. Quizás con el tiempo se alivia, porque uno sabe que lo están cuidando. Pero el dolor está. Ese abrazo o beso, no está y es difícil.

– ¿Cuál es tu trabajo fuera del fútbol?

– Hoy en día me dedico a asesor de ventas.

– En 2020 pasaste por una operación y te dijeron que no ibas a volver a jugar, ¿no?

– El 2020 fue duro para todos por la pandemia, y a mí me tocó pelear de vuelta contra el cáncer. Me operaron por un cáncer en la vejiga. Por suerte, y gracias a Dios, después de todo un año de quimioterapia, ahora estoy de diez y con controles cada cuatro meses. Antes de la operación, me habían dicho que me vaya olvidando del fútbol porque era una operación difícil y con muchos riesgos. Por suerte, salió bien y hace tres meses me dieron el alta para hacer la vida de antes.

– ¿Estás recibido de director técnico? ¿Dónde te gustaría dirigir?

– Si, me recibí en el año 2014. Hoy estoy enfocado en jugar y llegar al Mundial 2022. La carrera de DT, la haré de a poquito. Ojalá algún día pueda dirigir en algún equipo.

– ¿Soñás con dirigir a la Selección Argentina?

– Uno siempre sueña con estar cerca de la celeste y blanca. Si te digo que no, te miento. Me encantaría, sí. Ojalá se me pueda dar, sería algo hermoso poder dirigir y transmitir lo que uno aprendió. Pero bueno, para eso falta mucho todavía.

– ¿Hay Jonathan para rato? Después del Mundial, ¿pensás en el retiro?

– Ojalá que si. Estoy en lo último de mi carrera con la Argentina y, la verdad, no quería que me retire la pandemia o el mismo cáncer. Es difícil pensar en el retiro, uno siente que puede seguir dándole mucho a la selección, tengo muchas ganas de jugar el mundial y ahí, seguro, darle un fin. Sería en Turquía. Primero hay que clasificar, ¿no? Poder estar y ayudar para que Argentina vaya. Le tengo que demostrar al técnico que estoy bien. Clasificar al Mundial y jugarlo sería el mejor retiro, creo. Hay muchos chicos que vienen de abajo, con mucho futuro, y hay que pulirlos para que estén al nivel de una Copa del Mundo. Argentina tiene mucho futuro.

– en 2018, casi no viajan al Mundial de México, ¿qué sucedió?

– Se jugó con la ilusión de todos. Se comprometieron con algo que no pudieron cumplir y nos avisaron 48 horas antes de viajar. Por suerte, AFA se puso rápido a disposición y nos dio una mano muy grande para poder viajar.

– ¿Tu mejor gol en la Albiceleste?

– Es muy difícil elegir. Todos son lindos con esta camiseta. Por jugada, creo que contra Francia en el Mundial 2014, fue el más lindo.

– ¿Jugás en algún equipo de Buenos Aires?

– Estamos con Bafa Los Lobos. Este año no podemos entrar por la pandemia, ya que tenemos cinco jugadores de Uruguay y no pueden viajar. Arreglé con Rosario Central para jugar este año en la liga.

– ¿Tenés ídolos o referentes?

– Juan Román Riquelme, mi ídolo total.

– ¿Hiciste otros deportes?

– En un momento, recién operado de la pierna, arranqué natación y competí cinco años. Hoy en día estoy jugando al Footgolf, que es un deporte que me atrapó mucho.

– ¿Ganar un Mundial es algo pendiente en tu carrera?

– Siempre va a estar ese sueño, hasta el día que no juegue más. Lo importante es seguir intentando para lograrlo, no es fácil pero tampoco es imposible. Así que tengo para seguir soñando con el Mundial.

Por: Ezequiel Olivera

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