SANTIAGO MANSILLA, UN MURALISTA QUE DESLUMBRA AL OESTE

Hablamos con Santiago Mansilla, quien se desempeña como muralista en zona oeste. Recordó sus comienzos y sus murales más emblemáticos.

El muralismo, un arte callejera que puede verse en cualquier sitio y que, además, puede darle otro color al mismo. Sector Prensa dialogó mano a mano con Santiago Mansilla (conocido popularmente como “Santi El Negro”), oriundo de Libertad, localidad de Merlo; y quien se desempeña como muralista. Sus comienzos, las obras y el mural de Lionel Messi y Diego Armando Maradona, fueron algunos temas que se trataron.

SP: – ¿De qué parte de Libertad sos?

SM: – Soy del barrio Los Aromos.

– ¿Cuándo empezaste con el muralismo?

– Empecé en el 2015 o 2016, con un amigo que me invitó. Me incentivó como para activarla en la calle, me dijo que tenía ganas de hacer algo y sabía que yo dibujaba y pintaba. Me dijo de dejar algo en la calle, meter un poco de color.

– ¿Ya estabas con el arte antes de eso?

– Siempre dibujé, desde que tengo uso de razón. Dibujaba en blanco y negro, en lápiz o tenía dibujitos en hojas. Durante la adolescencia quizás lo dejé un poco, hasta cuando terminé la escuela. Pero siempre estuvo presente en distintos momentos. La pintura se dio un poco más cuando empecé a estudiar en la facultad, en la UNA, Universidad Nacional del Arte. A partir de ahí, empecé a interiorizarme en colores, pigmentos y mezclas.

– ¿Te consideras artista o muralista?

– Me considero muralista o trabajador del arte.

– ¿Cuál fue tu primer mural?

– El primero fue en grupo, con mi amigo, en Padua. El primer muro de trabajo, fue en Padua centro, en una esquina hice cinco autos. Después tengo el primer mural que hice solo, tendría que pensarlo, pero el primero que se me viene a la cabeza es un encuentro de muralistas. Ahí, pinté a Estela De Carlotto. Creo que ese fue el primer muro de mi autoría.

–  ¿Hay un equipo de trabajo?

– Si, ahora laburo con un grupo, que son compañeros. No es el cien por ciento de las veces, pero el 90% de las veces si laburo en equipo con Flor, Facu y el “Cabe”. Los nombro porque me gusta que sean considerados, somos realmente un equipo.

– ¿Cómo surgió lo de la firma?

– Forma parte del concepto de lo que uno quiere crear, como de ese desarrollo. Yo primero firmaba como Santiago Nicolás, que justamente es mi nombre. Y la firma de “Santi El Negro”, es mi nombre y apodo, es un todo. Es la representación barrial que siento.

– ¿Qué es el muralismo para vos?

– El muralismo es una expresión artística y urbana, callejera. Creo que el eje principal pasa por ese lado, porque está en la calle y es un momento en el que toda la gente entra en comunicación con ese muro. Me gusta esa parte, saber que cualquier persona está cercana al arte. El muralismo tiene eso como base fundamental, es compartida para todas las personas, no es algo individual, sino que todo el mundo lo ve y puede apreciarlo. Podés sacar ideas y conjeturas de eso mismo, es como la unión de todas las personas, con el arte atravesando a las mismas. Es algo totalmente popular, no hace falta que vayas al museo para ver algo de arte, sino que el muralismo te lo acerca a tu cotidiano.

– ¿Siempre te movilizaste por zona oeste?

– Cuando arrancamos de manera autogestiva, empezamos haciendo zona oeste, lo elegimos de esa manera. Cuando arranqué a trabajar de esto, empecé por acá y con la explosión del trabajo me empezaron a llamar del conurbano y Capital. Después he ido por el interior del país, pintando en el encuentro del muralismo, se hace en distintas provincias y participé por invitación.

– ¿Cuál es el mural más representativo que hiciste?

– Siempre nombro uno que hice en una escuela pública de Pinamar, sobre un reclamo a mejoras salariales, en cuanto a la educación pública. Y menos represión, era en el año 2018, donde había mucha en cuanto a los reclamos sociales. Se sigue manteniendo eso, a veces más alta o baja, pero lamentablemente está presente casi siempre. Ese mural me gustó mucho, era un niño reclamando mejoras salariales. Después, cuando pintamos en grupo a Sandra y Rubén en la escuela donde fue la explosión.

– Contame un poco del mural de Lionel Messi y Diego Armando Maradona, que están en Midland.

– Para ese muro me llamaron de Midland Solidario. Me dijeron que querían a los dos máximos referentes del fútbol argentino. Para hacer algo distinto u original, me pidieron hacerlo con las fotos donde los dos están con la camiseta de Midland. Son fotos reales, como para darle vuelco de reconocimiento hacia el club. Me pareció muy copada la idea. Ese lo hice solo, habré tardado tres días.

– ¿Sentís que hoy la gente necesita acercarse o ver con otros ojos al arte?

– Está bueno que la gente se acerque. Lo noto cuando de repente se encuentran con alguien tocando la guitarra, una chica tocando el violín o las expresiones de mural y pintura. A la gente le gusta, pasan por ahí y quedan encantados. Les hace bien y cambia el ánimo. Por ahí, en Capital hay más que en el conurbano. Pero estaría bueno mantenerlo como política y que se hagan más.

– ¿Vivís del muralismo?

– Laburo con esto solamente, desde hace ya dos años. Estoy muy feliz de vivir de esto y ser consciente de eso, que se puede vivir del arte. No solamente por mi caso, sino que también lo veo en mis compañeros.

– ¿Algo que quieras contar fuera del muralismo?

– Me gustaría recalcar en que nos llamen a pibes del barrio, del conurbano. Personas que somos de acá incluso, de los cordones más lejanos. Somos el cordón del cordón, estamos bien al oeste. Que nos tomen en cuenta para charlar y dar nuestra visión sobre el arte, pero mezclado también con lo sociocultural o lo social y barrial. Eso me parece muy importante, me gusta que suceda. Y me parece importante que no tomen las voces siempre las mismas personas, sino que se busque en distintos lados. Me parece importante que nos den la chance de estar en los medios, que se interesen en nuestra palabra.

– ¿El muralista toma noción de que su obra es algo que va a durar en el tiempo?

– Por ahí lo vemos de otra forma, que a veces es arte efímero. No siempre va a quedar el muro ahí. Somos más conscientes de lo contrario, no tanto de que puede durar, sino que hoy está y mañana no sabemos. Incluso de algo que hicimos y quizás no lo volvemos a ver nunca más.