«El deporte es sanador»
Sector Prensa dialogó con Rosana Lescano, jugadora y campeona nacional y mundial de Blind Tennis (tenis para ciegos). La deportista contó sus experiencias, la transformación en la estructura, se refirió a la importancia de ayudar al deporte paralímpico y como la actividad puede cambiar las vidas de las personas.
El Blind Tennis es uno de los deportes que se encuentra cerca de convertirse en paralímpico, y en el mismo compiten las personas con discapacidad visual. Argentina cuenta con una campeona a nivel nacional y mundial en esta actividad. Se trata de Rosana Lescano, oriunda de Pilar, quien se quedó con los trofeos en Parque Sarmiento (2025) e Italia (2024). Sector Prensa habló con la tenista y nos contó sus inicios, las experiencias que fue teniendo en su trayectoria y los proyectos para difundir y enseñar este deporte.
Por otra parte, hizo hincapié en el gasto que debe hacer el deportista ante la falta de un apoyo. En otro tramo de la entrevista, dejó el siguiente mensaje: «el deporte es sanador». Además, indicó que su disciplina debería ser más difundida en el colectivo de discapacidad.
¿Qué es el blind tennis?
El tenis para ciegos se creó hace cuarenta años, en Japón, por Miyoshi Takei. Se juega igual que el tenis convencional, sin la ventaja en el game cuando se está 40 iguales. En el tenis convencional, se tienen que hacer dos puntos cuando se iguala. Después hay variantes, en cuanto a que la red es un poco más baja, la cancha es más chica en la categoría B1, que es en la que juego porque soy ciega total; pero hay B2, B3 y B4, aumenta dependiendo la capacidad de visión del jugador. En la categoría B1, utilizamos las gafas reglamentarias como los chicos de los «Murciélagos» (Selección Argentina de fútbol para ciegos). Hay líneas táctiles en el piso, la cancha es más pequeña, en mi categoría es 12,8 por 6,10, y de la red al cuadro de saque hay 4,60 metros. Las líneas táctiles son unas cintas que se pegan en el piso que, a través de las raquetas o los pies, nosotros percibímos en dónde estamos ubicados. Las raquetas pueden ser de cualquier número, hoy está liberada. Y lo importante acá es la pelotita, que tiene sonido, es de nueve centímetros; es como de ping pong, pero con munición y envuelta en espuma. Eso va a hacer que, a medida que va picando, va perdiendo velocidad y altura. Pero en mi categoría tenemos hasta tres piques. Depende del torneo, se juega un set a cuatro games. Si hay igualdad en tres, se juega un mini tie break a siete. A medida que se va extendiendo el torneo, se puede jugar dos sets a cuatro, y si se empata, se hace un tie break a diez. No le falta mucho para que sea un deporte paralímpico.
¿Creés que el deporte tiene el reconocimiento, pero que le falta algo más de difusión?
Siento que van de la mano ambos. Faltan las dos cosas. Se difunde algo que se reconoce, y creo que hace falta más reconocimiento en el mismo ámbito de la discapacidad. Hace poquito estuve en el festejo del Día Internacional de la Discapacidad, en Del Viso, haciendo una muestra de tenis para ciegos, y muchos no conocían el deporte. En el ámbito de la discapacidad tiene que ser conocido, después debe tener más llegada a todos los espacios de la misma. Y falta mucho apoyo también, es un deporte muy caro.
Sucede que hay falta de apoyo en ciertos deportes, y cuando van a competir, esperan un triunfo, ¿no?
Sí, uno necesita el apoyo. Por eso estoy en la búsqueda de que me den la beca deportiva, para comprar las pelotitas, salen 15 dólares cada una. Cada vez que viene un torneo, hago un sorteo de algo para poder recaudar y comprarme. Sino, cuando llego al torneo es como que estoy jugando a otro deporte, porque las pelotitas se van gastando y pican menos. La beca deportiva, para mí, sería el inicio de un reconocimiento. La municipalidad de Pilar me presta el polideportivo cada tanto, cuando hay un espacio, y me acomodo y voy a practicar. Y me ha ayudado el año pasado, cuando fui al mundial, la Asociación de Tenis de Ciegos me bancó también, pero la persona con discapacidad necesita de su acompañante. Por eso, la municipalidad ayudó a mi pareja. Después, los profesores, el club, la cinta para pegar la soga en el piso, las pelotitas y la red, las pago yo. Tuve el torneo en Parque Sarmiento, los Uber me los pagué yo. Uno tiene que pensar más en el deporte, no tanto en los gastos. Creo que en algún momento se va a dar la posibilidad de llevar la camiseta del algún club que me represente en Pilar. Para el año que viene tengo algunos proyectos como para iniciar algo, y sentir ese apoyo.

¿Además de acompañamiento, que le faltaría al deporte? ¿Y a la asociación qué le faltaría?
Para el crecimiento del deporte hacen falta más clubes donde se practique, más profesores con conocimientos y personas que ayuden, colaboradores. Y que hay más difusión y conocimiento. Es un apoyo integral de todo lo que tiene que ver con el deporte adaptado. Yo he hablado con los profesores del Club Atlético Pilar para hacerles una muestra del deporte, porque los chicos que vienen del secundario, algunos son de la Modelo, y pude difundir. Cuando son adolescentes, algunos llevan ese tipo de cosas a las casas. Se muestra a chicos de primer a quinto año de la Escuela Modelo de Pilar, al día siguiente se hace con los de sexto. Les cuento del deporte, les hago vivir la experiencia con las gafas.
¿Cuáles son esos proyectos?
Tienen que ver con la intención de armar algo en Pilar, que se pueda dictar el tenis para ciegos, con el apoyo del que tenga la intención de acompañarme. Yo no soy profe de tenis, soy de yoga, pero tengo el conocimiento del juego y lo que es la cabeza en competencia.
¿Cuándo comenzaste con este deporte? ¿Cómo es el día a día?
Desde septiembre de 2022, juego al blind tennis en el Instituto Román Rosell, es un instituto de ciegos en Beccar, San Isidro. Llegué ahi porque había ido a la Fundación Nano, en San Miguel, y sentí que ya no tenía nada para aprender ahí, por eso busqué un lugar grande, sin saber que había tanto deporte en el Román Rosell. Ya sabía del tenis para ciegos, pero nunca había vivido la experiencia, de hecho, nunca hice un deporte adaptado. A partir de junio de 2025, no entrené más en el Rosell, tenían muchos jugadores nuevos, y no me dedicaban el tiempo para que yo pueda seguir creciendo. Así que decidí irme y entrenar en Pilar. Empecé a entrenar sola, en el espacio de pelota-paleta del Club Atlético Pilar, que tiene un piso de cemento rápido. También entrené en la cancha dos de básquet, que tiene piso de parquet y el pique es diferente. En 2025 tuve muchas dificultades, en el invierno me quebré el tobillo y estuve 45 días con la bota. Después, empecé a entrenar para el torneo que se jugó en diciembre en el Parque Sarmiento. Entrenaba tres veces en la semana, más entrenamiento físico en un gimnasio.

¿En qué superficie te sentís más cómoda?
No tuve problemas. La más díficil es la de piso de laja, es como un cemento rápido, el pique es más rápido. Me favoreció entrenar en el espacio de pelota-paleta, justamente porque tiene un pique más rápido que el parquet, que es más lento. La goma esa la hace lenta a la pelota, te da más tiempo de reacción. La de cemento no, es como el tenis convencional. Soy una persona que se adapta. La superficie que más me gusta es la de parquet, porque es con la que me inicié. Es lindo el pique, te da tiempo a reaccionar.
Contáme un poco de la experiencia y el título nacional que conseguiste.
El 5, 6 y 7 de diciembre, se hizo el último torneo nacional, en el Parque Sarmiento. Se hizo el primer torneo nacional femenino, porque hasta este torneo era mixto, no había la cantidad de jugadoras necesarias para hacerlo. En 2025 se llegó a quince jugadoras, quedaro algunas afuera y otras sin anotarse, por otras actividades que realizan las deportistas. Fueron cinco grupos de tres, fue espectacular. Estoy muy contenta, fue lindo el torneo. Gané la final a una jugadora del Instituto Román Rosell.
¿Cuál fue tu primera competencia? ¿Qué es lo próximo que se viene?
La primera competencia que disputé fue en Viedma, en un torneo nacional. El primer partido fue contra David Peralta, que hoy es el Presidente de la Federación Argentina de Deportes Adaptados. Me acuerdo que le gané. Creo que llegué a la semifinal, no sé si más lejos. Para mí fue un montón, estuve un año entrenando, me querían anotar antes, pero yo no quería hasta saber devolver la pelota. Lo que se viene, en mayo hay un primer torneo femenino en España, cerca de Alicante. Y estoy esperando, no tengo confirmación de que tenga puntos en la Asociación Internacional de Blind Tennis. Si es por el ranking, hoy estoy quinta, en 2025 no pude competir ni en Francia ni en Italia, me lesioné en agosto. Me quedé con el puntaje del Mundial. No hay una cronología todavía de los campeonatos nacionales.
¿Fuiste campeona del mundo en Italia?
Sí, en 2024. En septiembre de ese año jugué el mundial en Italia, en Venezia, representando a la Argentina. Llegué a la final contra una japonesa, contra los creadores del tenis para ciegos, Yumi Yokota. Fue una emoción muy grande, representar a tu país es una sensación increíble. Traje la medalla de oro para la Argentina. Y mi compañero de Benito Juárez, Gabriel Caparroz, también la trajo. Fue algo histórico que hombre y mujer la ganen en la categoría B1, ambos contra japoneses.
¿Hiciste otros deportes?
En el secundario, a mí me gustaba mucho el vóley, jugaba a ese deporte. También me gustaba el softbol. Después hice gimnasia toda mi vida. Y cuando tuve que retirarme del trabajo por la vista, me puse a estudiar cosas que me permitieran tener herramientas para defenderme, para decir qué voy a hacer de mi vida. Soy jubilada. Y a la manera que pude, estudié distintas cosas, música, el profesorado de yoga. El primer deoprte adaptado que realicé fue el tenis, aunque también hice goalball, que es para ciegos. Y sigo andando en bicicleta, pero en tándem, es como mi hobbie.
¿Qué esperás a futuro?
Me espero seguir disfrutando del deporte, creo que tengo mucho para aprender y mejorar. Estoy en ese camino, en cuanto al crecimiento en la técnica y el tenis en sí. Mientras estuve con el tobillo quebrado, fue un replantearme todo. Los logros ya los tuve, si vienen más, excelente, y sino, poder enseñar a otras personas a que disfruten este deporte y se acerquen. El deporte es sanador en la discapacidad y no discapacidad. Encontrar grupos de pertenencia, aprender, yo creo que es lo más lindo que te puede pasar. A los padres de chicos con discapacidad, el deporte es sanador y les va a enseñar un montón en su vida. Creo que la gente cuando se entera de que uno con la discapacidad encima, de la mochila nuestra que cargamos que es nuestro bastón, que yo no lo llevo como eso y cargo con mi vida por delante y la discapacidad atrás; tiene sus logros y experiencias, termina siendo un ejemplo. Yo siento que hay otros discapacitados que son ejemplos para mí. Hay otros que tienen más objetivos, con más limitaciones que yo. Hay que moverse, arriesgarse, superar los miedos.
